Leonardo Cárdenas
Propuesta para la dirección del programa de Maestría en Filosofía

En los veinte años que tiene la maestría en filosofía en esta institución, me he percatado de la calidad de sus estudiantes y profesores que la han conformado. De hecho, tanto en sus inicios como hasta ahora hemos tenido el privilegio de asistir a seminarios con profesores de prestigio nacional e internacional, dejando un legado importante en las distintas líneas de investigación que hoy día conforman el programa de maestría. De la misma manera, muchos de nuestros egresados son reconocidos docentes e investigadores en distintas universidades del país. Obviamente, esto ha sido posible por la buena reputación que ha tenido el Departamento de Filosofía en sus casi 60 años, tanto así que ha sido un referente importante a nivel regional y nacional, pues muchos de nuestros estudiantes han llegado de otras partes del territorio nacional, atraídos precisamente por la calidad de sus profesores. Es más, la etapa de madurez del departamento de filosofía se evidencia ahora con la propuesta de apertura de un programa doctoral en filosofía que un grupo de profesores se ha empeñado en llevar a feliz término. Considero pues que, la labor de la maestría en filosofía debe ser crucial en el desarrollo mismo de una eventual apertura del doctorado, entre otras cosas porque permite que su rigor académico sea un elemento que identifique también los demás posgrados como el que se prevé ofrecer en un corto plazo.

Ahora, si bien reconozco la valiosa labor que ha llevado a cabo en los últimos ocho años la actual directora de la maestría, la profesora Sandra Lince, quisiera ofrecer algunas propuestas que en mi opinión son novedosas y acordes con el Plan de Acción de la Universidad de Caldas y que para efectuarlas es necesario contar con la disponibilidad de tiempo suficiente. Además, considero sano que todo profesor de la universidad debería tener la experiencia de presidir por lo menos un cargo de dirección en el transcurso de su vida universitaria y que en mi caso particular, que he terminado mi proceso doctoral creo que puedo aportar al crecimiento y proyección de la maestría en filosofía. En lo que sigue dividiré la presente exposición en estudiantes, profesores, investigación y currículo.

En la actualidad el estudiante de la maestría en filosofía se caracteriza por tener un buen nivel crítico, por tener competencias adecuadas para interactuar con otras disciplinas, por tener una formación importante en el campo de la investigación, pero creo que después de veinte años de vida académica, la maestría en filosofía debería ofrecerle al estudiante:

  • Intercambio: uno de los factores que más atrae a los estudiantes de posgrado es la posibilidad de ver materias en otras universidades y con otros profesores, no solo en Colombia, sino en el exterior. Esto es importante porque su campo de investigación puede enriquecerse en la medida en que interactúa con otras áreas de la filosofía, además con enfoques y autores distintos.
  • Pares internos y externos: considero que unos de los aspectos que más hace falta en la visibilidad de los trabajos que hacen los estudiantes de la maestría es que sus jurados de tesis pertenecen al mismo departamento. Por experiencia propia, los estudiantes de otras universidades y de otros departamentos valoran la opinión que de sus trabajos hacen los jurados externos porque permiten ampliar sus prioridades de trabajo. Así que, lo ideal sería que uno de los jurados fuera externo y fuera asignado desde el momento en que el estudiante presente su candidatura a magíster.
  • Doble titulación: creo que uno de los aspectos a destacar de la actual directora de la maestría es la iniciativa que ha tenido en acreditar el programa. Sin embargo, pienso que no es suficiente con buscar la acreditación, pues muchas universidades del país, como la maestría en filosofía de la Universidad del Valle, tienen la posibilidad de que sus estudiantes obtengan su título compartido con universidades extranjeras. Muchos de nuestros profesores participan en redes académicas y con ellas se pueden buscar los contactos pertinentes para que nuestra maestría pueda tener ese tipo de relaciones.
    Ahora, como la Universidad de Caldas no goza en la actualidad de los adecuados soportes financieros, estas redes académicas como CLACSO o AFHIC pueden financiar estancias estudiantiles solamente contando con el aval de la universidad y de un grupo de investigación.
  • Estudiantes coterminales: en mi opinión, la opción de que los estudiantes de pregrado de último semestre puedan continuar con la maestría en filosofía es una modalidad que debería conservase, pero con criterios y normas mínimas. Por ejemplo: el promedio, mínimo 4.0; Dos exigencias adicionales, una publicación de un artículo en revista indexada en el transcurso de la maestría y participar como ponente en un evento nacional o internacional; garantizar que será estudiante coterminal solo por un semestre; y en caso de plagio (para todos los estudiantes tanto regulares como coterminales) en alguno de sus trabajos de seminario se le impida seguir como estudiante en la maestría. Estos son solo parámetros de rigor académico que cualquier programa de posgrado debería adoptar si su pretensión es ser debidamente acreditado.

Para nadie es un secreto que la formación académica de los profesores que componen el departamento de filosofía, que en últimas son estos los que le ofrecen servicios a la maestría, ha tenido un desarrollo curricular importante en los últimos años. De hecho, de los catorce profesores de planta, ocho tienen título de doctor y dos están cursando sus estudios doctorales, asimismo, dos de nuestros profesores ocasionales ya poseen su título doctoral. Dado este panorama, considero pertinente que así como los estudiantes pueden recibir clases en otras maestrías, también los profesores de nuestro programa, en virtud de su adecuado nivel académico, puedan orientar clases en otros programas de posgrado.

Siguiendo con la idea anterior, la posibilidad de que los profesores externos al departamento de filosofía que se pretendan invitar deben tener requisitos especiales. Es decir, si los seminarios que se ofrecen en la maestría se pueden suplir con un profesor del departamento, no veo razones de peso para que se intente contratar a un docente con un nivel académico similar al de los nuestros. Salvo en el caso que el profesor en cuestión ostente un recorrido amplio y destacado en un área de la filosofía y que pueda aportar al programa puntos de vista novedosos.

Otro de los aspectos importantes en este ítem es la participación equitativa de los profesores en los seminarios temáticos y de investigación. Reconozco el esfuerzo que la profesora Lince ha hecho para tener una participación equilibrada de los dos grupos de investigación, lamentablemente en la práctica el resultado es desigual. Por ejemplo, en el actual semestre solo una profesora del grupo Tántalo tiene participación activa en uno de los siete seminarios que se están ofreciendo, incluidos los de investigación. Así que nada sería más provechoso para la maestría que la paridad de los integrantes de los grupos que trabajan allí.

Por eso considero importante que la labor académica de la maestría sea concertada al inicio de cada año por todo el departamento de filosofía, así como se hace con la labor de los programas de pregrado. Esto con el fin de que todos los profesores estemos de acuerdo con los seminarios que se orientarán y no hayan malos entendidos sobre la marcha.

Básicamente las ideas en este punto son las siguientes:
a) Definir con los grupos de investigación unas líneas y vincular a los estudiantes desde el segundo semestre de maestría a los distintos enfoques de investigación, pues en el primer semestre la idea es presentarles las distintas líneas a las que se pueden vincular y que los mismos estudiantes manifiesten sus intereses académicos.
b) Cada línea orientará un seminario de investigación en los distintos semestres para que los
estudiantes puedan ir madurando su trabajo de grado.

En resumen la idea es esta:

Seminario de investigación I: presentación de las líneas que se trabajan en los dos grupos de investigación. Al finalizar este seminario el estudiante se compromete con una propuesta que cuente con el aval de una de las líneas de investigación.
Seminario II: vinculación de los estudiantes a las líneas de acuerdo a sus intereses académicos y realización final del anteproyecto con el aval de un profesor que presente el proyecto a la vicerrectoría de investigaciones. Ese mismo profesor será el mismo director de la tesis y se le asignará un jurado interno y otro externo que supervisen y retroalimenten el avance del trabajo.
Seminario III y IV: Presentación de avances de tesis. Socializar los resultados del trabajo de las líneas con una sustentación final. En lo posible con el acompañamiento de los grupos y los coordinadores de línea. Es importante aclarar que en cada sesión un estudiante presentará avances del trabajo y previamente se enviará el documento a los demás integrantes y tengan elementos de juicio que les permita hacer aportes, críticas y observaciones.

La malla curricular que propongo para la maestría donde quepan las distintas líneas es la siguiente:

(Filosofía del arte, filosofía moral y política, filosofía del lenguaje y filosofía de la ciencia y
epistemología)
Primer semestre
Seminario temático I
Seminario temático II
Seminario de Investigación I
Segundo semestre
Seminario temático III
Seminario temático IV
Seminario de investigación II
Tercer semestre
Seminario temático V
Seminario temático VI
Seminario de investigación III
Cuarto semestre
Seminario investigación IV
Tesis